martes, 29 de marzo de 2011

Consejos para Reuniones Sociales


¿A quién no le ha pasado que, al menos una vez en la vida, la han invitado a una de esas reuniones donde va a estar “todo el mundo” y hace un papelón?. Dónde estará la falla. Repasemos pasos comunes.

Desde el mismo momento en que una recibe la invitación comienza un maravilloso, aunque estresante, “ritual” de autoestima. Lo primero es llamar a las amigas para ver si a ellas también las invitaron, y así saber con qué cómplices va a contar en la mencionada reunión, y para pedirles algo que ponerse a las pobres que no corrieron con la misma suerte.

Luego lanzarse de cabeza a ver qué es lo que tiene en el placard, para darnos cuenta de algo que ya sabíamos: aunque esté abarrotado de ropa, nunca va a tener lo que buscamos. Del vestido al calzado y de allí a los accesorios en un viaje que ya no tiene vuelta. Cadenas grandes, medianas, chicas, lo importante es que vayan con el escote, los aros, que dependerán si tenemos tiempo y dinero para la peluquería. Sí, porque no sólo tiene que hacer juego con el collar, sino también con el peinado, que se decidirá a último momento si será recogido o suelto, las pulseras, que son las más fáciles de elegir y aun nos falta el accesorio principal: el acompañante.

En el caso de no tener partenaire fijo, la elección del acompañante debe ser meticulosamente decidida, haciendo un recorrido exhaustivo por la agenda telefónica.

Bueno, hasta ese punto todo bien. Llega la noche, según el tipo de reunión una debe saber si es necesario llegar a horario o un poco más tarde y tener ya preparada una entrada glamuorosa. Saluda a quien oficia de anfitrión y toma una copita. Saluda a los comensales y se toma otra copita. Charla y otra copita. Hasta aquí pensamos que hemos pasado la prueba, pero hay que tener en cuenta algunos detalles.

¿Si ir a una fiesta es tan lindo, cuál es el factor que hace que alguna gente las odie?. Está claro que una va a esas reuniones a que la vean, y con eso se expone a las más agudas críticas. Parece mentira, pero ¡hay gente que no aguanta una crítica!. Pero seamos sinceras, una va a las fiestas para que hablen, cueste lo que cueste, si es para bien, mejor, sino, no importa, que hablen.

Pero como todo, meternos en las bocas de otros puede llegarnos a molestar si no estamos preparadas. Es por esto, que debemos interiorizar las siguientes pautas:

1- Una NUNCA se viste llamativa. Son los demás que no tienen estilo.

2- Una NUNCA esta demasiado pintada. Los demás son muy pálidos.

3- Una NUNCA esta babosa por un tipo. Lo que pasa es que es amable y sabe que él sólo lo va a pasar bien con una.

4- Una NUNCA va a una fiesta con el marido de otra. Es la otra la que se casó antes con el marido de una.

5- Una NUNCA baila ridículo. Es más expresiva que el resto.

6- Una NUNCA se desparramó en el piso. Hay pisos que no son adecuados a zapatos tan finos.

7- Una NUNCA hace papelones en las fiestas. Es la fiesta la que no esta acorde a la situación.

8- A una NUNCA se le hincha la lengua por el alcohol. A los demás la bebida les afecta los oídos.

9- Una NUNCA “se descompone” por borrachera, sino que tiene el hígado delicado y ¡y con esa comida que sirven por ahí!.

10- Una NUNCA se “coló” a una reunión. La invitación no llegaba y no quería dejar a los demás sin su presencia.

Autoestima arriba, una escuchará las críticas desde otro punto y sólo harán cosquillas. Como dice el refrán “Ladran Sancho, señal que dimos la nota”.

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